domingo, 26 de diciembre de 2010

Poner a cero el contador emocional

Hay momentos en que los almanaques nos dan una oportunidad. Una oportunidad para pasar la página. Una oportunidad para empezar desde el cero. Una oportunidad, aunque sepamos que se trata sólo de un día más. Una oportunidad, aunque sólo hayan transcurrido unas horas. Pero una oportunidad.

Y yo quiero aprovecharla para poner a cero el contador emocional. ¿Que cómo se hace? ¿Es algo así como un gran frenada? Puede ser, pero tiene que ver más con levantar el pie del acelerador, con dejar de sentir la velocidad de las emociones por las demás para simplemente sentirme. Sin distancias que recorrer al encuentro de las nadies que ensanchan cada vez más mi geografía afectiva.

No, no es ningún anhelo de soledad, sino de 'conmigo-misma'.

Aguardaré al momento justo en que añadiremos una cifra nueva al transcurrir inconmensurable del tiempo. Caminaré hasta la orilla, me tumbaré mirando bien arriba, dirigiré mi mirada hacia la estrella o la nube más alta, respiraré profundamente y gritaré muy fuerte, como si quisiera empujar con mi voz todas esas cosas que me observan a vista de pájaro.

A medida que grite, irá descendiendo mi contador de emociones, hasta alcanzar el cero y volver a ser de nuevo liviana, sin cargas que no me dejen respirar y tomar todo el aire fresco que quiera.

Sólo así podré estar contigo sin que sea una fórmula para no estar conmigo misma. Y volveremos a caminar juntas, ya no me quedaré atrás, y llegaremos al mismo tiempo para empezar desde el cero.